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¿Que
es el trastorno de pánico?
El trastorno de pánico es una
enfermedad real, y se puede tratar con
terapia psicológica. Algunas veces
se requiere ayuda farmacológica
en su tratamiento.
Si tiene trastorno de pánico, usted
se siente súbitamente aterrorizado
sin aparentemente razón alguna.
Estos episodios frecuentes de terror se
llaman ataques de pánico. Durante
un ataque de pánico, tiene también
síntomas físicos como taquicardia
(latidos rápidos del corazón),
dificultad de respirar, mareos, deseos
de vomitar, temblores, escalofríos,
hormigueo y una sensación de muerte
inminente debida a la taquicardia y
ahogo.
Los ataques de pánico pueden ocurrir
en cualquier momento o lugar sin previo
aviso. A menudo ocurren en el supermercado,
centros comerciales, grupos de gente o
mientras viaja.
Puede vivir con el constante miedo de
sufrir otro ataque y se aleja de los lugares
en los que ha sufrido un ataque anteriormente.
A algunas personas, el miedo les controla
la vida y no pueden salir de sus hogares.
En casi todos los casos las personas que
sufren un episodio sufrirán algunos
más, ocasionando una gran limitación
en el desarrollo de las actividades diarias
debido a la ansiedad que causan y al miedo
a padecer nuevos episodios y a sus implicaciones.
Los ataques de pánico no duran
mucho (de 10 a 30 minutos), pero son tan
terribles que parecen durar una eternidad.
¿Cuándo comienza
el trastorno de pánico y cuánto
dura la enfermedad?
Usualmente comienza cuando las personas
se encuentran en la adolescencia, aunque
a veces debutan en personas de mayor edad.
Otras veces comienza cuando una persona
se encuentra bajo una cantidad enorme
de estrés, como por ejemplo luego
de la muerte de un familiar o ser querido.
Cualquier persona puede tener trastorno
de pánico, pero es más común
en las mujeres que en los hombres.
El trastorno de pánico puede durar
por unos cuantos meses o por muchos años.
Recuerde que esta enfermedad es tratable
y usted puede obtener ayuda ahora para
superar este problema.
¿Qué es y qué
ocurre durante las crisis de pánico?
Las crisis de pánico afectan
al 1,5 - 3,5 % de la población
general, son más frecuentes en
mujeres y suelen comenzar en la adolescencia,
aunque a veces debutan en personas de
mayor edad.
Se manifiestan como episodios bruscos
e inesperados, sin causa aparente, de
miedo intenso a perder el control, o a
que algo horrible va a suceder o incluso
miedo a morir, acompañados de síntomas
como: dificultad para respirar, dolor
en el pecho, palpitaciones, sudación,
temblores, sensación de mareo e
inestabilidad, hormigueo, nauseas y malestar
abdominal.
Por lo general, las crisis duran entre
10 minutos y media hora. En casi
todos los casos las personas que sufren
un episodio sufrirán algunos más,
ocasionando una gran limitación
en el desarrollo de las actividades diarias
debido a la ansiedad que causan y al miedo
a padecer nuevos episodios y a sus implicaciones.
Otros temores
Muchas personas que lo padecen, presentan
además múltiples y variados
temores centrados fundamentalmente alrededor
de tres aspectos: miedo a abandonar el
hogar, miedo a quedarse solo o miedo a
encontrarse lejos del hogar en situaciones
en las que se sientan atrapados, molestos
o indefensos, lo que se denomina AGORAFOBIA.
Estas situaciones se evitan por miedo
a que aparezca una crisis de pánico,
lo que lleva a estas personas a limitar
cada vez más sus actividades.
Su importancia
Los trastornos de pánico constituyen
una enfermedad real e importante, que
puede afectar seriamente a la vida de
la persona tanto en lo laboral como en
lo social y que, aunque puede mejorar
ocasionalmente, no suele desaparecer a
menos que se reciba un tratamiento adecuado.
Tiene tratamiento específico
Esta enfermedad puede controlarse con
un tratamiento específico.
Una combinación de psicoterapia
y medicamentos (existen varios eficaces)
previene crisis posteriores y hace que
estas sean cada vez menos frecuentes e
intensas, consiguiendo buenos resultados
en el 70-90% de las personas que padecen
estos trastornos.
Para asegurar los mejores resultados
terapéuticos es muy importante
la constancia en el cumplimiento del tratamiento.
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